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¿Feliz Alzamiento?

Entro esta mañana en Twitter y veo que, como era previsible es trending topic el alzamiento nacional del 18 de julio de 1936 bajo el hashtag #FelizAlzamiento. De forma absolutamente esperable, podemos contemplar cómo la red se divide en dos campos totalmente irreconciliables: el de los "rojos", o la izquierda, criticando el hashtag por fascista, nazi y, en fin, todos los epítetos a los que nos tienen acostumbrados; y el de los "fachas" o la derecha, utilizándolo con orgullo.

No voy a tratar aquí del golpe de Estado de 1936 como hecho histórico, ni mucho menos discutir si estuvo o no justificado, como muchos a ambos lados esperan. Me parece un ejercicio sumamente estéril y que no aporta nada al debate de nuestro tiempo. Más bien, me limito tan solo a realizar unas breves consideraciones sobre cómo entiendo que debe posicionarse ante estas cosas un conservador de hoy.

Julio de 1936 preparando el golpe

Es indudable que el dominio absoluto de la cultura y la intelectualidad por parte de la izquierda en este país ha oscurecido una evaluación histórica más sosegada de los sucesos de aquellos años, aunque felizmente existen hoy numerosos historiadores e intelectuales que intentan combatir este consenso impuesto mediante valiosos trabajos de investigación de muy alta calidad. A mi juicio, es a ellos a quienes compete entrar en ese debate. Mi debate es otro. Yo estoy en otra guerra, en otras luchas. Aunque pueda existir cierra conexión entre los males de España en 1936 y los de hoy (lo cual no sería extraño dado el gran impacto que este tipo de acontecimientos suelen arrastrar), me parece indudable que hoy día las batallas políticas y culturales discurren por otro cauce totalmente distinto. La batalla hoy no involucra a milicianos que queman iglesias y violan a monjas, a pistoleros que acribillan a sus rivales, a sindicatos revolucionarios que empuñan armas, a militares sedientos de poder, a burgueses que buscan mantener su patrimonio. La batalla hoy no es por la supervivencia de la democracia, ni por el triunfo de la revolución proletaria, ni por la instauración de un nuevo orden orgánico y corporativo. No. Todo eso murió ya irreversiblemente.

En este sentido, la actitud de parte de la población "de derechas" que festeja el día de hoy y utiliza como una medalla el citado hashtag me parece, primero, una grave equivocación, y segundo, un acto de autocomplacencia que solo sirve para echar unas risas y para distraer la atención de lo que de verdad importa. ¿De qué sirve tuitear #FelizAlzamiento para hacer rabiar a los progres unas horas? ¿No se es consciente a estas alturas de que a los progres les da igual? Ellos tienen la hegemonía cultural. Ellos deciden quién está dentro del sistema y quién es un "extremista". Ellos deciden qué discursos pueden pronunciarse y cuáles son "delito de odio". Ellos definen la masculinidad y la feminidad, y pobre si te atreves a discrepar de ello. Ellos deciden si puedes practicar libremente tu religión y hasta cuánto, no sea que se te note mucho esa fe y acabes siendo un "integrista". Ellos pueden señalarte qué comportamientos tuyos son machistas, homófobos, racistas, tránsfobos, etc., y más te vale agachar la cabeza y deconstruirte renunciando a tus privilegios, o serás estigmatizado como un opresor intolerable.

Teniendo en cuenta este cuadro, ¿en qué beneficia a los conservadores festejar el alzamiento nacional? En nada. El golpe de Estado fue un hecho histórico sobre el que se puede disertar, pero ello no tiene ninguna influencia ni nos va a ayudar a nada en la gran tarea de nuestro tiempo: recuperar nuestra civilización, recuperar la sociedad que perdimos, restaurar la virtud y el bien común como criterios de actuación política y volver a unir lo que las políticas de identidad han separado. Volver a unir a los padres con sus hijos, a los hombres con las mujeres, a todos los ciudadanos en el amor a su patria, al país con su tradición. Ese debe ser el objetivo conservador supremo, no enfangarnos en una discusión absurda sobre si tenían razón los "fachas" o los "rojos", que por lo demás ya ni existen. El derechista medio que celebra el alzamiento y se pone un pin de Franco y brama contra los "enemigos de España", pese a las apariencias, no está creando ni disidencia ni contestación genuina al discurso progre dominante. No es más que un animal de feria del que los progres pueden reírse y echarle cacahuetes.

El conservadurismo no es eso. El conservadurismo es plantar cara a las ideologías de nuestro tiempo, las cuales tienen poco que ver, pese a lo que pudiera parecer, con los sucesos de 1936. Es posible que detrás de mucho "facha" haya, en el fondo, un progre más, quizá incluso sin saberlo. No caigamos en la complacencia. Seamos conscientes de que somos una minoría cada vez más hostigada y asediada. Dejémonos de consignas y empecemos desde ya a currar en serio para revertir la hegemonía progre en todos los ámbitos de la sociedad.

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