Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de junio, 2020

¿Hasta cuándo nos tolerarán?

La agresión que ha sufrido la diputada de Vox Rocío de Meer en la localidad vasca de Sestao no suscitará enérgicas condenas por parte de la izquierda gobernante, ni mucho menos por sus totalitarios compañeros de viaje. Pero tampoco debería sorprendernos a ninguno. Estamos de sobra acostumbrados a la práctica de la violencia callejera en contra de los partidos de derecha en España, y en algunas regiones del país se ha convertido en algo endémico. La escoria que perpetra estos actos suele bramar en su defensa que "al fascismo no se le discute, se le combate", u otros mantras de idéntica sutileza y elaboración teórica. Pero los progres, verdaderos cerebros detrás de esta mascarada, tienen una justificación más chic para ello. Entre ellos se ha puesto de moda desde hace unos años la llamada "paradoja de la tolerancia" que supuestamente habría sido formulada por el filósofo Karl Popper. Según la narrativa progre, lo que la paradoja nos enseñaría es que una sociedad

Richard Nixon, estadista conservador

Una de las cosas que más me sorprende de los disturbios violentos que se llevan produciendo en Estados Unidos desde hace varias semanas es la anestesia a la que las sociedades europeas han sido sometidas para bloquear cualquier tipo de análisis crítico de la situación. A cualquiera que se le pregunte sobre las causas de tantos incidentes responderá, probablemente, justificando la violencia de los "manifestantes" en nombre de la lucha "antirracista", o a lo sumo dirá que si bien la violencia no le parece correcta, sí hay que abordar el problema que supone el racismo "estructural" en la sociedad americana. La expresión más extrema de esta tendencia es el movimiento dirigido a retirar (en muchas ocasiones, derribando por la fuerza) las estatuas y monumentos erigidos en honor de grandes personajes de nuestra historia que hoy resultan incómodos para el consenso progre, desde George Washington a Cristóbal Colón.  ¿Cuál fue mi respuesta a estos desbarres? En

El nacional-conservadurismo (IV): La economía

El ámbito económico es uno en los que más claramente se distinguen las diferencias entre el nacional-conservadurismo y el viejo consenso de la derecha occidental. Desde la revolución conservadora de Reagan y Thatcher en la década de 1980, el grueso de los partidos de la derecha se desplazó hacia una posición económica más liberal, enfatizando las bondades de la privatización, la desregulación y el libre comercio. El hundimiento del comunismo soviético solo potenció esta tendencia, hasta que la última crisis financiera ha sembrado serias dudas acerca de la viabilidad de avanzar hacia una mayor liberalización, como dogmáticamente reclaman los libertarios.  Por el contrario, tanto en la conferencia de Washington del año pasado como en la celebrada este febrero en Roma, podemos discernir una decidida voluntad de los principales representantes del nacional-conservadurismo de alejarse de estas políticas. Pero, ¿en qué se concreta esto en la práctica? ¿Es el nacional-conservadurismo esta

¿Patriota y de izquierdas?

¿Puede existir un patriotismo vinculado a ideologías políticas de izquierda? La pregunta ha ocupado las mentes de buena parte de la intelectualidad española, y especialmente de aquellos obsesionados por liquidar la enfermiza colaboración del grueso de la izquierda con el nacionalismo periférico en nuestro país desde la Transición. Sin embargo, a pesar del esfuerzo e ímpetu mostrados, la realidad es que el llamado espacio de la "izquierda españolista" nunca cosechó unos resultados significativos. Tanto UPyD como Ciudadanos, los dos partidos más potentes surgidos a partir de este espectro, han terminado fracasando en su intento de ser alternativa a la izquierda y derecha tradicionales. Pudiera parecer que este es un caso típicamente español, pero la reticencia de la izquierda a agitar la bandera del país es legendaria en la mayoría de Occidente, o al menos casi siempre se ha hecho con menos entusiasmo y convicción que la derecha. ¿Por qué ocurre esto? ¿Es incompatible ser patr

El nacional-conservadurismo (III): La moral

El nacional-conservadurismo es la única de las principales corrientes de la derecha que continúa prestando una atención especial a las cuestiones morales que condicionan numerosos debates que polarizan a nuestras sociedades: aborto, gestación subrogada, derechos de las minorías, etc. A este respecto, conviene hacer un breve resumen de cómo la civilización occidental ha ido ahondando en su degradación en este sentido.  El conservadurismo siempre defendió la importancia de mantener un ecosistema moral sólido para la supervivencia de las sociedades. En el caso de Occidente, dicho ecosistema estaba construido, principalmente, sobre la religión cristiana, y en parte sobre las tradiciones jurídicas del mundo clásico. La reivindicación y protección de este legado ha formado invariablemente parte del credo conservador en todas las naciones europeas y en Estados Unidos. Fue el gran Edmund Burke quien resumió a la perfección la postura conservadora con su famosa frase: "Los hombres de

El conservadurismo de Margaret Thatcher

Margaret Thatcher (1925-2013) ha sido indiscutiblemente la política británica más influyente de la segunda mitad del siglo pasado. Su legado, sin embargo, ha sido objeto de una incesante controversia que continúa en la actualidad. Por un lado, la izquierda la convirtió desde un principio en el Diablo personificado. Se la acusaba de ser una de las principales promotoras del "neoliberalismo", ese simpático palabro cuyo significado nunca llegó a esclarecerse y que pese a ello se convirtió durante décadas en el mantra arrojadizo clave de la progresía. Los liberales, por su parte, hicieron un mito de la Dama de Hierro, elogiando sus esfuerzos por liberalizar la economía británica y su discurso de frontal oposición al socialismo. Aún hoy persiste un notable culto a Thatcher en los ambientes menos intelectualmente refinados del liberalismo, los más cercanos al libertarismo, aunque en estos incluso se tiene a Thatcher en ocasiones por demasiado moderada e incluso "estatista&quo