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Mostrando entradas de marzo, 2020

¿Qué es ser conservador?

"Conservador" no es una palabra popular hoy. En España es casi un insulto, con una izquierda que la utiliza para descalificar a sus rivales y una derecha que, lejos de reivindicarla, la evita y recurre a otras para definirse: "liberal", "centro"... Incluso a veces la derecha pretende ridiculizar a la izquierda haciéndola pasar por "conservadora" o "puritana" (por ejemplo, en temas como la prostitución y la gestación subrogada). De este modo, reafirman la hegemonía cultural izquierdista, porque ¿no estamos aceptando así que lo "conservador", lo "carca", etc., es lo malo y lo "progresista", lo "moderno", lo bueno? Esta actitud se explica por la tendencia a ver en el conservadurismo tan solo un vestigio de épocas pasadas o de sistemas políticos superados. El papel del conservador parece entonces reducirse a ir siempre a remolque de los acontecimientos, resistiendo en vano los avances sociales y

Individualismo: el sano y el enfermo

El individualismo campa a sus anchas en la sociedad de hoy, en especial entre los jóvenes, que parecen centrados casi exclusivamente en su propio bienestar y placer, en detrimento de cualquier preocupación comunitaria. Esto, sin embargo, no es incompatible con la adhesión (al menos retórica) a postulados ideológicos de extrema izquierda, tal y como se desprende del análisis del voto electoral por edades. Es esta una postura bastante inconsistente, pues el individualismo parece difícilmente reconciliable con un discurso basado en prometer paguitas para todos. No obstante, es justo decir que también existe un individualismo basado en la tradición política liberal que también cuenta con un cierto predicamento entre un sector de nuestra juventud.  ¿Qué juicio debe merecernos el individualismo? En su ensayo  Two types of American individualism , el filósofo conservador Richard M. Weaver establecía una distinción entre dos acepciones de este, basándose en la contraposición de las figura

El socialismo y la educación

El debate sobre el adoctrinamiento estatal en la educación está a la orden del día. Recientemente, las propuestas de cierto partido político español sobre el tema no han dejado de suscitar polémica. ¿Cuáles son los límites del poder del Estado en este ámbito? ¿Puede el Estado educar en "valores"? ¿Qué "valores"? La discusión suele plantearse desde el punto de vista de la oposición entre el individuo y el Estado. Los adversarios del estatismo suelen recurrir al argumento de la libertad de elección de los padres para elegir el tipo de educación que quieren para sus hijos, una libertad contrapuesta a la imposición arbitraria del poder público. Pero esta defensa, pese a su popularidad y simplicidad, resulta muy pobre desde el momento en el que se advierte que la libertad de los padres incide y condiciona la crianza y el desarrollo de los hijos. ¿Quién no está a favor de que los hijos crezcan en las mejores condiciones posibles? A partir de esta intuición básica, la

El inevitable populismo

La lucha contra los "populismos" parece ser un distintivo exigible a toda persona decente hoy en día. Algunos incluso añaden "contra los populismos  de   todo signo ", como si hubiera que justificar que uno no apoya a ninguno de los dos "extremos" que, inevitablemente, pareciera que tienen que concurrir siempre en estos casos. Sin embargo, el uso indiscriminado de esta palabra y su desprecio unánime por el consenso biempensante son, no solo equivocados, sino incluso contraproducentes para el objetivo de construir una democracia sana.  En la actualidad, como ya ocurriera con tantos otros, el abuso en el empleo del término ha conducido a la disolución de su significado. Se suele entender como "proponer medidas irrealizables" o "prometer cosas que no se van a cumplir", o en general, como la tendencia a regalar los oídos al electorado con independencia de la realidad y mediante discursos de trazo grueso que olvidan los matices. Se nos

El "antifascismo"

Es muy significativo que, a pesar de la contundente derrota de las Potencias del Eje en 1945 y de la imparable consolidación de la democracia en Occidente, sigan existiendo en Europa y en Estados Unidos numerosos grupos que se denominan a sí mismos "antifascistas". Parece lógico que quien está a favor de la democracia, la libertad y los derechos individuales sea antifascista, pero ¿por qué esa necesidad obsesiva de estos grupos de señalar algo tan obvio? Más aún, ¿contra qué "fascistas" se dirige su actuación política?  Algún intelectualoide de sobremesa ha intentado justificar a estos "chavales" debido al peligro que representan los grupos de extrema derecha o nazis que aún existen. De hecho, la cobertura que no pocos periódicos dedican a este tema casi sugeriría que nos encontramos en un momento crítico y que los "fascistas" están a punto de hacerse con el poder. Pero, ¿es realmente así? Como podemos apreciar si observamos los datos objeti

La disciplina de partido

Me encuentro estos días leyendo la magnífica biografía de Edmund Burke que escribió el parlamentario conservador Jesse Norman (1962- ).  Edmund Burke: The Visionary who Invented Modern Politics  es un bosquejo histórico de primer nivel sobre la vida y el pensamiento del político anglo-irlandés, escrito en un estilo sobrio y dinámico alejado de pedantes academicismos.   Edmund Burke (1730-1797) es el conservador por antonomasia, enemigo tanto de la arbitrariedad del rey en Gran Bretaña y de la barbarie revolucionaria en Francia. Una de las facetas de su pensamiento que nos descubre el libro de Norman es su contribución a las teorías modernas sobre el gobierno representativo y los partidos políticos. En la época de Burke, la vida política no funcionaba por medio de las grandes organizaciones jerarquizadas que hoy conocemos como partidos, sino que eran los lazos familiares y las influencias personales los que mantenían cohesionadas a las distintas facciones que competían por

La democracia y el chantaje de las minorías

Una de las principales aportaciones de Friedrich Hayek (1899-1992) es su análisis crítico de la democracia representativa moderna. De hecho, su obra  Derecho, legislación y libertad  puede ser considerada como una crítica liberal al sistema democrático predominante en Occidente, corrompido por la partitocracia y el consenso socialdemócrata. De entre todas las cuestiones analizadas por Hayek en este libro, quizá la que reviste más actualidad hoy sea la manifiesta y patente debilidad de los gobiernos democráticos ante el chantaje de los grupos de presión y las minorías cuyo apoyo deben recabar para mantenerse en el poder. Gran parte de los argumentos a favor de la democracia se han basado en la posibilidad de una deliberación pública sobre el bien común, que conduce a un acuerdo racional sobre lo que resulta mejor para todos. La experiencia, sin embargo, es bien distinta. En la práctica, las medidas aprobadas por el gobierno no responden a una opinión mayoritaria sobre lo que e